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Cuerpos de Defensa Rural. ¿Respuesta al problema endémico en Michoacán?

19 May

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Febrero de 2013, se configura una respuesta cívico-militar como réplica al malestar social provocado por la inseguridad que se vive a nivel nacional, las autodefensas, ¿grupo paramilitar, guardia comunitaria, cuerpo de defensa rural, insurrección?

El análisis del panorama que vive México con focalización primordial en Michoacán –una de los 10 estados mexicanos con mayor población, acorde a las estadísticas del INEGI 2005-2010-, sólo es posible desentrañarlo derribando las barreras categórico-conceptuales de los cuales nos hemos improntado por el polvorín mediático.

Así, se hace idóneo realizar un barrido estadístico lacónico de la situación social de Michoacán para contextualizar el surgimiento de fuerzas civiles de contra-choque a la inseguridad. En este sentido, tenemos que tan sólo para el 2012, acorde al CONEVAL Michoacán padecía un 54.4% de pobreza mientras que el 34.2% de su población estaban considerados como vulnerables por carencia social y por ingreso.

En 2010, ocupó el segundo lugar en la evaluación del índice mexicano sobre la vulnerabilidad ante la trata de personas, elaborado por el CEIDAS, sin embargo en materia de delitos, acorde  cifras del INEGI 2010, ocupó el lugar 19 en materia de narcóticos y el 27 en actos ilícitos con armas.

Morelia, Uruapana, Zamora, Lázaro Cardenas, Zitácuaro, Apatzingan e Hidalgo son los municipios más poblados de Michoacán; alrededor del 94% de la población se encontraba considerada como económicamente activa ocupada, sin embargo su mayor apuesta se encontraba ubicada en el sector terciario, de modo que el 23.2% estaba enrolada en el sector agropecuario; además sólo el 3.5% de la población habla lengua indígena y había 1910 comunidades agrarias o ejidos, y según el coeficiente de Gini, 90 de los 113 municipios reflejaban una mayor desigualdad en la distribución de ingresos.

Ahora bien, en México, el narcotráfico es muy antiguo, teniendo como punto de surgimiento el estado de Sinaloa, siendo un país de tránsito y producción, México se ha colocado como el mayor productor de marihuana   y uno de los principales proveedores de metanfetaminas  a Estados Unidos, de modo que los carteles controlan el 70% del tráfico de drogas en dicho país.

Sin embargo, el enfrentamiento entre carteles comenzó posterior al arresto de Miguel Ángel Félix Gallardo, a finales de los 90’, cuestión que se intensificó el 11 de diciembre de 2006, con la declaración de la guerra en contra del narcotráfico por parte del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Así, hasta junio de 2012, acorde a la Procuraduría General de la República, en México existían 89 carteles, células y pandillas, destacando la Familia Michoacana, los Zetas, los Caballeros Templarios, el Cartel del Golfo, el Nuevo Cartel de Juárez, el Cartel de Tijuana, el Cartel de Sinaloa, y el Cartel del Pacífico Sur.

Vayamos ahora al concepto multifacético del paramilitarismo el cual ha sido utilizado para referirse a una cierta diversidad de actos insurrectos como lo son milicias, grupos de autodefensa, escuadrones de la muerte, señores de la guerra, grupos de vigilancia, operaciones de limpieza, etcétera, por lo que su significante habrá de depender del escenario.

Así, centrados en materia, surge aquí la necesidad de distinguir lo que en México se denomina autodefensa, policía comunitaria y cuerpo de defensa rural. La confusión en las terminologías ha conllevado a que se diga que hay una tradición de autodefensa mexicana desde el siglo pasado, incluso se habla de 24 grupos de autodefensas constituidos a lo largo del territorio mexicano.

En este tenor, iniciaré por el ente categórico de mayor antigüedad, la policía comunitaria, fue un sistema de justicia  paralelo al Estado emergido en 1995 cuyo fin primigenio fue la defensa regional de los grupos étnicos a raíz de la impunidad que vivía este sector en Michoacán, cuyo sustento legal pretende enmarcarse en el artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con estatutos claramente definidos y reglamentaciones internas instituidas, sin embargo, su actual composición genera una alta polémica respecto a su legitimación ante el Estado Mexicano pues sus intereses han rebasado la cuestión indígena.

Ahora bien, las autodefensas, son un grupo paramilitar que surge a principios de 2013 con el fin de hacer frente al crimen organizado, y cuya existencia no cuenta con fundamento legal alguno, sin embargo, Weber nos explica su existencia a través de la necesidad del Estado débil de privatizar la violencia pues sus instancias se han hecho incapaces de mantener el orden por sus propios medios, y en consecuencia entra en tolerancia y coexistencia con ellos aunque paradójicamente se ve en necesidad de disolverlo para monopolizar la violencia y recuperar el control.

En el 2007 inició la proliferación de grupos como Gente Nueva en Jalisco, Grupos de Limpieza en Nuevo León, Comando Ciudadano por Juárez en Chihuahua, Mata Zetas en Jalisco, Comandos de la Muerte en Sinaloa y las Autodefensas en Michoacán, lo cual ha conllevado a una desestabilización del país, alejándose cada vez más de un Estado de Derecho.

Finalmente tenemos lo que recientemente resaltó en los medios como aparente estrategia del estado mexicano para retornar sus pasos maquiavélicos sobre el poder a través del encuadre de la fuerza civil en el sistema, el cuerpo de defensa rural, cuya existencia jurídica esta contemplada en el capítulo VI  de la Ley Orgánica del Ejército y  la Fuerza Aérea.

Esta “legitimación” de las autodefensas ha generado una preocupación sobre las implicaciones futuras y que la experiencia colombiana intenta advertirnos, surgiendo por ende cuestionamientos tales como ¿qué pasa con la serie de delitos cometidos antes de su ingreso a la legalidad?, ¿su instauración es realmente la respuesta al problema endémico o es una acción coyuntural de bio-poder que funge como sorna del debilitamiento estatal y así evitar ser víctima de la conceptualización globalizada del estigma de estado fallido, y con ello ver detrimentadas sus relaciones internacionales?

Si bien de manera errónea se ha hablado de manera indistinta de autodefensa, policía comunitaria (pc) y cuerpo de defensa rural para referirse a las primeras, lo cierto es que actualmente pareciera estar en la mesa de juego una posible unificación, pues algunos miembros de la pc se han identificado con los intereses de las autodefensas e igual que éstos se niegan a integrarse al sistema a través del cuerpo de defensa rural.

Esto hace resaltar el foco rojo de la insurrección, pues tan sólo basta recordar el reciente acto del ex vocero de las autodefensas, quien invita a la nación a conformar un frente único contra el narcotráfico, que si bien no es tácitamente un acto insurrecto per se, si esta blandiendo la bandera de desacato de la autoridad Estatal.

El Estado se encuentra ante una imperiosa necesidad de fortalecer su acción –en términos de Hannah Arendt- pues de lo contrario el riesgo latente de la insurrección podría irse en una escalada y salirse del control como el lastimoso caso colombiano, pues el discurso demagógico del populismo donde seudo-líderes incitan a la insurrección y hacer uso de la ley del Talión, alegando la inexistencia y/o burla por parte de los líderes político-formales respecto de la democracia, puede conducir al sistema por caminos vertiginosos al borde del colapso y la existencia de un Estado paralelo indeseable.

Sin embargo, pareciese que la “permisión” de estos grupos es una estrategia política para la construcción del Estado, partiendo del reconocimiento de su debilidad y su inestabilidad, entroncado su raciocinio en el realismo político, encontrando en el arte de la negociación de la teoría del conflicto, una base para llegar a un equilibrio, confiados en la promesa de que en México la adopción de estas políticas permisivas si puede funcionar y esto ha encontrado un fuerte respaldo en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, donde se señala además como línea estratégica de acción “fortalecer la inteligencia civil como un órgano de fusión de las inteligencias especializadas del Estado Mexicano”.

No existe duda alguna de que México posee los instrumentos, tanto materiales como humanos, para hacer frente a este vertiginoso panorama, sólo es cuestión de centrar esfuerzos y análisis claros y volver los pasos a aquellas máximas de sabiduría que se gestaron desde la Antigua Grecia, retomar y vivir la Política como un Arte.

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1 comentario

Publicado por en mayo 19, 2014 en Noticias

 

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Una respuesta a “Cuerpos de Defensa Rural. ¿Respuesta al problema endémico en Michoacán?

  1. Anónimo

    mayo 30, 2014 at 11:22 am

    Huy que miedo que nos digas nuestra realidad, la cual solo los ciudadanos la vivimos ya que el gobierno no ve nada, no escucha nada y mucho menos reconocerá que se equivocó en su plan de ataque, cierto es, el Estado debe urgentemente reformzar su acción antes de una escaladan de levantamientos por doquier y como ya sucedio, que el Estado legalice constitucionalmente las movilizaciones (autodefensas), pero de eso a que el reconoconozca su debilidad y su inestabilidad, es más posible que el alvacar sea un basilisco.- saludos

     

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