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El ojo humano y su resolución digital

30 Abr

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La pregunta ¿Cuál es la resolución del ojo humano? Podría parecer simple y común para esta época plagada de herramientas de captura de imágenes, pero la respuesta no es para nada sencilla, y según lo que leas por ahí podrás encontrar valores entre 0,5 y 500 megapíxeles, aunque la mayor parte te dirán que algo entre 1 y 10 megapíxeles es más que razonable.

Primero debemos empezar preguntándonos como se compara la resolución del ojo humano a la tecnología, y para eso, comenzaremos por los pixeles, por ejemplo: el VHS tiene una resolución de 480 x 320 (.15 Megapíxeles), el DVD de 720 x 480 (.34 Megapíxeles) y el Blue Ray de 1280 x 720 (.92 Megapíxeles) y digo comenzar por los pixeles, porque mayor cantidad de pixeles no es resolución per se, más pixeles es solo parte de la ecuación, la resolución se trata de distinguir detalles y eso depende de muchos más factores, por ejemplo: la cantidad de luz, el tamaño de los sensores (o células receptoras), que es lo que realmente se está generando como información por estos receptores y que tan cerca esté el objeto que se esté visualizando.

Si pudiésemos tomar una foto con lo que nuestros ojos ven en un instante en concreto, nos daríamos cuenta de que la imagen generada no sería aceptable ni para un televisor descompuesto, he aquí el por qué:

  • Lo primero que verías en esa «foto» sería tu nariz, pero normalmente no eres consciente de que estás viendo todo el rato tu propia nariz. Si llevas gafas, añade más obstáculos extraños a la imagen.
  • Solo habría una zona correctamente enfocada, nítida y con los colores precisos, la captada por la fóvea, que es a donde estás dirigiendo exactamente los ojos: un pequeño círculo respecto al total, el equivalente podría decirse del «sensor» de las cámaras digitales. El resto queda más bien borroso y desenfocado… aunque no se nota demasiado. En la fóvea es donde se calculan esos 7 megapíxeles de resolución, a lo que se puede añadir un megapíxel extra de la información que hay a su alrededor, más indefinida y de baja resolución.
  • Si parpadeas, te lo pierdes, normalmente tampoco eres consciente de que tus ojos parpadean, pero durante el tiempo que dura la proyección de una película dejas de ver unos 15 minutos de imágenes debido a esto.
  • Los ojos se mueven continuamente, y mientras lo hacen tampoco ves nada porque todo está borroso. Se llaman movimientos sacádicos; debido a ellos también «te pierdes» unos 90 minutos al día de imágenes. Compruébalo en un espejo mirándote un ojo y luego el otro, ¿verdad que no puedes verlos moverse?
  • Puntos ciegos de visión. Ambos ojos tienen una mancha ciega donde simplemente no se ve nada de nada. El “relleno” es falso, inventado, un efecto óptico. Hacer el experimento para comprobarlo es casi un juego de niños: cierras un ojo, miras al fondo, estiras el brazo con el pulgar hacia arriba y lo mueves lentamente en horizontal hasta que «desaparece».
  • Una cosa es la imagen que captamos, y otra es lo que llega al cerebro. En una investigación reciente, el investigador español Luis Martínez Otero afirma que las imágenes han de comprimirse antes de llegar al cerebro, porque tan solo podemos enviar 1 millón de «cables» –un megapíxel– a través del nervio óptico. Esto encaja con las teorías que proponen que las imágenes y el movimiento se analizan de diversas formas destilando tan solo la información mínima necesaria para enviarla al cerebro.

Si nuestros ojos fueran cámaras fotográficas, los devolveríamos a la tienda por tener un montón de defectos: zonas enormes de píxeles muertos, desenfoque, momentos aleatorios en los que no captan las imágenes…

Sin embargo nuestro cerebro es suficientemente avanzado como para completar toda esa información que falta, engañándonos a nosotros mismos para que podamos ver a nuestro alrededor todo lo que es y lo que sabemos que ha de ser: las cosas no «aparecen y desaparecen» de repente, si algo tiene aspecto de cara probablemente sea de una persona, si algo se mueve continuará en movimiento, es por eso que la respuesta no es simple, hay imágenes que pueden engañar a nuestros ojos, o que parecieran ser más realistas que otras, y es que aunque, como un sensor, nuestros ojos tienen un finito y determinado número de células en la retina, nuestro cerebro puede ajustar la imagen en cuestión de la recepción final, esta imagen no está compuesta de pixeles y no se guarda en memoria con la voracidad de una cámara digital. En el mundo real, y por lo tanto en nuestros ojos, la vida no es posible medirla en una resolución en particular, las cosas son continuas, un flujo de información que no puede compararse a una imagen estática, la vida se mueve y fluye de maneras que la tecnología aun no logra igualar digitalmente.

fuente: vsauce

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Publicado por en abril 30, 2014 en Noticias

 

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